En los cincuenta la música popular se enfocó nuevamente en los salones de baile, pero esta vez completamente bajo el dominio de músicos de origen caribeño, especialmente cubanos. V
arios fueron destacados, como Beny Moré, Bola de Nieve y otros, pero el más perdurable en la memoria colectiva fue Dámaso Pérez Prado, quien introdujo el mambo en México y de ahí al resto de latinoamérica y España. Otros como Acerina y su Danzonera hicieron bailar a la juventud mexicana al ritmo del típico danzón cubano.
El bolero tuvo su esplendor durante la década de los años 50 con compositores como Agustín Lara, Guty Cárdenas y Joaquín Pardavé. Estos autores gozaron de la difusión en el cine mexicano de esos años, que por su carácter de exportación, hizo llegar sus temas a todos los rincones del mundo hispanoparlante, en voces de intérpretes como Pedro
Vargas, Toña la Negra, Emilio Tuero y toda una constelación de voces que dieron brillo al género.
Desde los años 60's, la música bailble por tradición ha encontrado espacio en la Cumbia, y la Salsa tanto de las grabaciones provenientes del extranjero, tanto de las creadas en el país, fomentando lo que se conoce como la cumbia mexicana y el ambiente sonidero.
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